La Hermandad de Jesús en su Tercera Caída desea hacer llegar a todos sus hermanos, fieles y devotos su más sentida y fraterna felicitación en la solemnidad de la Pascua de Resurrección.
Atrás ha quedado el silencio del sepulcro y la sobriedad del camino compartido. Si hace apenas unos días acompañábamos al Señor en el misterio de su entrega —sintiendo en el alma el peso de su Tercera Caída—, hoy la Iglesia entera se reviste de luz y alegría. La piedra ha sido removida; la muerte no ha podido retener a la Vida.
Un horizonte que lo cambia todo
La Resurrección no es un eco lejano de la historia, sino el fundamento vivo de nuestra fe. Es el espejo donde nuestra propia existencia cobra un sentido pleno. En este día, descubrimos una verdad que sacude los cimientos de nuestro día a día:
El dolor no tiene la última palabra: La cruz no es el final del camino, sino el umbral de la gloria.
El sacrificio es semilla de vida: Ningún esfuerzo por amor cae en saco roto.
La luz vence a la sombra: Toda caída, por definitiva que parezca, es el preludio de un nuevo levantamiento bajo la gracia de Dios.
El reto de la Pascua: Resucitar nosotros
Como cristianos y cofrades, este día nos lanza una interpelación directa al corazón. No basta con contemplar la alegría ajena; la Pascua nos invita a resucitar con Él. Es el momento de dejar atrás las sombras que nublan nuestra fraternidad y renovar nuestro compromiso con la caridad y la entrega sincera.
Ser testigos de la Verdad implica llevar esa «alegría serena» del encuentro con el Resucitado a cada rincón de nuestra vida, haciendo que nuestra Hermandad sea, más que nunca, un signo de comunión y vida nueva.
«¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?»
Que la certeza de la Resurrección fortalezca nuestra fe, avive nuestra esperanza y nos impulse a vivir con autenticidad nuestra vida. Que el Señor, que supo levantarse de sus caídas para cumplir la voluntad del Padre, bendiga hoy y siempre a cada hermano y a sus familias.
¡Feliz y Santa Pascua de Resurrección!

